Director de CEDEUS, Waldo Bustamante, asistió como expositor a la COP30
Entre los días 10 y 21 de noviembre se realizó en Belém, Brasil, la 30° Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP30.
Se trata de una cumbre global que congrega a alrededor de 200 países, junto con científicos, sociedad civil, empresas, comunidades indígenas, y otros asistentes, con objeto de discutir en torno a la acción climática.
Ello, para abordar temas como la mitigación (reducir emisiones), adaptación al cambio climático, financiamiento, tecnología y capacitación.
En este contexto, y como miembro del Comité Científico Asesor de Cambio Climático (C4) del Ministerio de Medio Ambiente y del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, asistió el director del CEDEUS, y profesor de la escuela de Arquitectura, Waldo Bustamante.
“Junto a la profesora Sandra Cortés, de la Escuela de Salud Pública de nuestra universidad y presidenta del C4, expusimos el tema Climate Governance and Science-Policy Articulation: The Chilean Experience in the Scientific Dialogues for Climate Action”, explicó Bustamante.
La ocasión, dijo, sirvió para mostrar el trabajo y contenido de los informes en torno a los ejes temáticos que se han elaborado con amplia participación de investigadores.
“Hemos colaborado con diversos actores clave para desarrollar propuestas sólidas, basadas en evidencia científica, que permitan enfrentar los desafíos del cambio climático en distintos territorios del país”, agregó.

En este trabajo, comentó, se ha convocado a investigadores, divulgadores de ciencia, docentes y estudiantes de enseñanza básica y media, convencidos de que una acción climática construida colectivamente permitirá alcanzar resultados más sostenibles.
Luego de la presentación se desarrolló un panel de discusión en que Bustamante participó junto a Ben Rhodes, director del International Climate Change Councils Network (ICCN), y Carlos Morales, secretario técnico del C4.
En esta instancia, abordaron la singularidad y la capacidad de convocatoria que han tenido las acciones del C4 en el país y en contexto de los desafíos climáticos de corto y largo plazo.
La COP30 ha permitido al mundo evaluar, diez años después del Acuerdo de París, cómo se ha avanzado en la reducción de emisiones y el combate al calentamiento global.
Instancias como ésta sirven para abordar temáticas de financiamiento, transición energética, protección de ecosistemas clave (como la Amazonía) y medidas de adaptación para los países más vulnerables.
Impresiones
Bustamante abordó el status del país respecto del contexto internacional en esta materia, abordando temáticas contingentes como la eficiente energética, la resiliencia urbana y otras.
“el cambio climático nos impone urgencias, los habitantes de las ciudades y de todo el territorio cada vez estarán viviendo en condiciones más complejas y críticas”, advierte.
Desde la perspectiva urbana, ¿qué transformaciones estructurales consideras urgentes para aumentar la resiliencia de las ciudades chilenas frente a eventos extremos cada vez más frecuentes?
WB: En primer lugar, en esta COP30, autoridades de los más diversos países, han discutido y acordado que el colocar a las ciudades en el centro de la agenda climática es fundamental. El construir resiliencia urbana frente a la crisis climática es crucial para el futuro de los habitantes del planeta.
Es en las ciudades donde se concentra cerca del 90% de la población en nuestro país, porcentaje que crecerá hacia el 2050. Si no avanzamos urgentemente hacia ciudades resilientes para enfrentar las tendencias críticas de cambio climático que hemos ido observando, es que entonces nuestra población estará en alto riesgo.
Las olas de calor en período estival, los amenazantes y desastrosos incendios, las inundaciones por precipitaciones extremas, la escasa infraestructura verde en ciudades, la alta contaminación en cuencas y espacios urbanos, la crisis hídrica -entre otros fenómenos- requieren de medidas estructurales en nuestras ciudades.
Si éstas no se realizan, entonces no estaremos preparados para enfrentar la crisis climática.
Transformaciones estructurales para revertir las desigualdades que se dan en las ciudades y las que también se manifiestan entre regiones o comunas de todo el país, son urgentes de considerar. No es posible enfrentar eficazmente la crisis global, de cambio climático, de contaminación y de pérdida de biodiversidad, sin equidad social y territorial.
Más que una simple ambición, esta equidad es una necesidad urgente, para el bienestar de las comunidades de todo el territorio. Por otra parte, para el beneficio de las personas, es un imperativo que en el diseño de los edificios y de los espacios públicos urbanos se tome en cuenta el clima futuro.
¿Qué barreras y oportunidades identificas para la implementación masiva de medidas de eficiencia energética en el sector residencial y urbano en Chile?
WB: La eficiencia energética es tan solo una componente de lo que tenemos que hacer en la construcción de nuestras ciudades.
Es relevante pero insuficiente. Eso sí, toma relevancia en el contexto de nuestra transición energética, que ha sido muy exitosa en la incorporación de fuentes renovables de energía en la generación eléctrica, pero que no ha ido a la par con el conseguir confort y bienestar de los ocupantes de los edificios, con uso eficiente de energía.
No tiene sentido, por ejemplo, incorporar sistemas eléctricos de calefacción o enfriamiento —aunque se alimenten de fuentes renovables— en una vivienda con bajo desempeño térmico, como ocurre en la gran mayoría de los casos.
No podemos olvidar que las tecnologías de generación eléctrica basadas en fuentes renovables también generan impactos ambientales y sociales importantes en su localización.
En este sentido, junto a la generación con fuentes limpias en grandes plantas de zonas lejanas a la ciudad, debiese promoverse el uso de tecnologías basadas en renovables en los propios edificios, tales como los paneles fotovoltaicos y el agua caliente solar.

¿Cómo ves el estándar de Chile en materia de eficiencia energética y resiliencia urbana respecto del contexto internacional, específicamente de aquellos países que más consideras que han avanzado en esta materia?
Hace pocos días entró en vigor una nueva reglamentación térmica que eleva significativamente la eficiencia energética de viviendas de distintos climas del país e incorpora, además, a edificios de salud y educación.
Sin embargo, es importante señalar, que dada la orientación que ha marcado el MINVU en este proceso, esta normativa apunta principalmente al comportamiento de los edificios durante el invierno.
El desafío actual es avanzar hacia una regulación que también aborde el desempeño térmico en períodos de enfriamiento o verano e incluya a otros edificios públicos, como oficinas.
Asimismo, es necesario evolucionar hacia un enfoque basado en indicadores de demanda y consumo energético de los edificios, en lugar del esquema prescriptivo actual, que fija estándares separados para cada uno los elementos de la envolvente
Al mismo tiempo, debemos mejorar nuestras exigencias para el aseguramiento de la calidad del aire interior en viviendas, en las que la contaminación intradomiciliaria es todavía muy alta, con fuertes impactos en la salud de las personas, especialmente en zonas del país con altos niveles de contaminación atmosférica.
Ahora, dado nuestro compromiso adquirido de carbono neutralidad en el 2050, si se quiere avanzar sostenidamente hacia allá, debemos mejorar nuestras regulaciones en los edificios y generar códigos energéticos orientados a la carbono-neutralidad, no tan solo incorporando a los edificios nuevos, sino también a la edificación existente, con planes de regeneración urbana en que se intervengan edificios y espacios públicos, para incorporar resiliencia al clima en los diferentes rincones de la ciudad.
Al mismo tiempo, y entre otros requerimientos que exige la carbono-neutralidad, es importante considerar la generación de bases de datos con la huella de carbono de materiales de construcción que usamos en el país.
Finalmente, quisiera señalar que el cambio climático nos impone urgencias, los habitantes de las ciudades y de todo el territorio cada vez estarán viviendo en condiciones más complejas y críticas.
Debemos tender a que cada edificio, cada espacio público sea un refugio climático. La tarea es para hacerla hoy… el 2050 es mañana.
Información periodística: Juan Andrés Inzunza B.